Gema, nuestra ganadora del #BuscamosVoluntarios para conocer el spa del hotel Wellington Madrid 5 estrellas, ya nos ha explicado cómo le fue. Aquí os dejamos tanto su opinión como la de su acompañante:
Ésta es la opinión de Gema:
La experiencia en general resultó satisfactoria; es un spa pequeño pero cuidado al mínimo detalle. El entorno es muy lujoso: alfombras, lámparas, decoración exquisita y cuidada… Personal súper amable; nos dieron zapatillas, toallas, albornoces… y nos acompañaron al vestuario enseñándonos el funcionamiento de una pulsera para abrir-cerrar las taquillas.
Los vestuarios son elegantes, cómodos y súper luminosos. Poseen todo tipo de comodidades (gel de ducha, secador, desodorante, esponjas desechables, gorros de baño, peines, espuma para rizar pelo…) y son todos de madera oscura y decorados en blanco y negro.

El spa en sí, según entras es bastante oscuro. A la derecha hay un banco para dejar toallas o descansar; a la izquierda empiezas por una ducha de contraste frío-calor y vapor de agua; es muy amplia y relajante; seguido hay una sala oscura y con velas, con 2 camillas donde dan masajes y no pudimos entrar y seguido está una sauna de calor seco; es pequeña (máximo 4 personas) pero preciosa. Se está bien, ¡se aguanta perfectamente el calor! Además, fuera, de frente, tienen una fuente pequeña de hielo que puedes coger y meter en un caldero (todo ello de madera).
Seguido hay otra sauna pequeña (otras 4 personas máximo) ésta con vapor, olía como a menta y se respira mejor que en la otra, también muy mona.
Y a continuación otra ducha, la cual no sabemos si estaría rota, ya que sólo salía agua fría y no la usamos.
De frente está la piscina. Es pequeña también; más iluminada que el resto (va cambiando los tonos de verdes-azul-rosa y es bastante relajante) pero tiene un poco de todo. Entras mediante escalera y tienes un chorro de agua que da justo para la zona cervical. Seguidos hay varios chorros (uno de cada): uno da para los pies y gemelos, otro tienes un asiento y te da en lumbares y al fondo 2 chorros tipo jacuzzi (no son demasiado cómodos, ya que tienes que tumbarte en una especie de hierros).
Desventajas: al ser un sitio muy pequeño y haber sólo una plaza de cada cosa, si coincides con otra pareja, tienes que esperar a que acaben y se hace pesado. También el suelo está lleno de agua siempre, se sale de las instalaciones y cada 15 minutos tiene que venir una chica con una fregona a recogerlo, da sensación de suciedad y hace que te tengas que pensar si quitarte las chanclas… Otra de las cosas que no nos gustaron es la zona de jacuzzi. Empezaron a echar mucha espuma, tanta que al salir se te quedaba todo el cuerpo lleno de jabón, no era demasiado agradable.
Y ésta es la opinión de su acompañante, María Jesús:

En general, muy buena experiencia. Se encuentra en un hotel de lujo, está situado en una zona cercana a metro y de fácil accesibilidad. Personal súper educado y atento, enseguida nos enseñaron el sitio y nos explicaron todo. Decorado con muy buen gusto, ambiente agradable y totalmente nuevo.
El spa es pequeño, algo oscuro pero con luces de colores cambiantes que hace que te relajes, huele a limpio y es bastante tranquilo. Tiene un poco de todo: duchas, saunas y una piscina muy relajante.
Lo único que arreglaría o cambiaría es el sistema de desagüe, ya que el suelo permanece encharcado de agua continuamente.
Al salir es agradable, los vestuarios cuentan con todo tipo de detalles y comodidades: espuma, peines, secador…
¡Muchas gracias, Gema y María Jesús! Si tu también quieres pasar un rato de relax como ellas, puedes conseguirlo haciendo clic aquí.
