En un día caluroso de verano, ¡qué mejor actividad que ir a zambullirte en el agua fresquita del mar! Pero… y ¿si añadimos que, al mismo tiempo, estarás disfrutando de la fauna y flora que se esconde en el fondo? ¿Te suena a plan perfecto?
Tras la toma de contacto con monitores y la recogida del equipo en el centro de buceo, vino el traslado hasta la cala más pequeñita que hay en la playa de Lloret de Mar, apartada de todo el bullicio de los “guiris” que están durmiendo la mona en el resto de las playas.
Después de luchar con el traje para conseguir ponértelo “adecuadamente”, estás deseando ya sumergirte en el agua, porque el calor es intenso. Nos acercamos hasta la orilla con el equipo a cuestas… cuando pasas al lado de las personas tumbadas en la orilla te miran como si fueras un profesional de las profundidades, aunque por dentro estás pensando en cómo aguantar hasta la orilla con la botella de oxígeno que llevas a la espalda y el calor ¡metido en un traje de neopreno!
¡Uf! Tras llegar a la orilla, primer contacto con el material en el agua y primeras inmersiones sin profundidad para aprender a respirar correctamente y después de conseguir el equilibrio en posición horizontal…con las aletas, los pesos, las botellas, etc. allá que nos lanzamos a buscar a Nemo.
Los monitores te van acompañando todo el rato. Nosotros éramos cuatro personas acompañadas de dos monitores, así que era uno por pareja y podía estar pendiente de nuestras reacciones, tanto si no acabábamos de controlar la posición para bucear como si nos daban agobios quizás al respirar, etc. Es importante en este tipo de actividades poder contar con alguien experto cerca por que te da la seguridad de que si te pasa algo tienes a alguien a tu lado que te echará una mano.
Cuando acabas de adaptarte al entorno y más o menos te vas soltando por fin empiezas a disfrutar de la magnífica sensación que es encontrarse bajo el mar con peces nadando delante de ti, rodeado del silencio y de la fauna marina, te quedas realmente sin palabras, todo azul y tranquilidad absoluta…
El hecho de moverte con total libertad en ese medio, descubriendo todo lo que se esconde bajo tus pies cuando estás nadando en la superficie es una experiencia inolvidable. Me ayudó a quitarme bastantes manías, porque realmente te das cuenta de que aquella sombra negra que ves desde arriba se convierte en un conjunto de algas meciéndose en el fondo. Además, poder tocarlo todo y poder nadar entre peces es una sensación única.
Conservo varias imágenes guardadas en mi memoria y cuando en algún momento me siento estresada suelo viajar a ese fondo marino para encontrar ese punto de serenidad que necesito…
